En la Escuelita María Auxiliadora, -vale aclarar en la escuela pequeña porque al frente había una más grande y más cara, de las mismas monjitas-, las alumnas esperaban el recreo para jugar basket, jackses, cromos, elástico y se preparaban para celebrar todo lo que las monjitas quisieran: el 15 de Setiembre, el día de Madre Mazzarello, la Batalla de Santa Rosa, el Rosario de las Misiones, el día de la madre, las elecciones presidenciales, el día del Padre, la salida a vacaciones, la Misa los viernes…todo. Este grupo, salió de sexto grado en 1982 y excepto raras excepciones alguna se reunió con alguna de las que había sido compañera de escuela. Todas tomaron su camino, crecieron, decidieron ir construyendo sus vidas y casi 3 décadas después sucedería algo inolvidable.
“A través del facebook nos empezamos a contactar”, recuerda Andrina. “Y cayó casualmente el día de la inauguración del Estadio, que pudimos ponernos de acuerdo para vernos”, dice Jacky. “Hicimos comida como para un ejército!! Y llegamos sólo 4”, señala Heidy y todas se ríen “Nos tuvimos que comer todo”, dice bromeando alguna por ahí. “Fue en mi casa, y desde ahí vimos la inauguración juntas, fue muy lindo ese día y cayó justo con el Estadio”, recuerda Gaby.
Así fue como en la tarde-noche del 26 de marzo de 2011, las chiquillas de trenzas y colas, se dieron un abrazo que la distancia y el tiempo hizo más fuerte de lo que habían imaginado. Jackeline Fonseca, Andrina Jiménez, Gabriela Alvarez y Heidy Castro andan hoy “por encimita de los 40” pero cuando se ríen suenan como aquél recreo que tuvieron en su infancia donde no cabía la tristeza y nada importaba más que vivir intensamente la vida. Hoy, lo siguen haciendo y se siguen reuniendo cada vez con más ex compañeras de la Escuela.