El sitio www.tributografico.com  me hizo la mañana y si algo me gusta es llorar cuando el alma me lo ordena muerta de risa, porque sabe que no me rendiré al encanto de mariquiar, dicho a lo tico, cuando algo me recuerda momentos de total alegría. Y sí, eso me sucedió. La Cenicienta se pone los tacos; a las gallinas brasileñas las mandamos a descansar porque los de los huevos ya iban en avión para allá; la ranita tica le dice al molino de viento holandés “Sorry” y los “Matagigantes” son las estrellas de una película con 11 protagonistas. Se trata de un Tributo Gráfico a la Sele, que a mí me ha hecho nuevamente tener los ojos al borde de ese peñasco llamado recuerdos donde es tan rico dejarse ir. Y el asunto es que al poner los ojos en la primer gráfica, el corazón solito empezó a galopar, a veces queriendo desbocarse y otras un poquito menos descontrolado.

Marianella Snowball y Noé Arias son los creadores del espacio, tomando en cuenta el ingenio tico que además de brillante fue, en el caso de la Sele, puro corazón. Cerebros costarricenses diseñando lo que les decía el corazón. Básicamente esta colección es eso.  Por esta razón, echar un vistazo a cada gráfica es soltar de nuevo el grito de Gol que muchos creímos imposible frente a Italia; es patear con Michael Umaña el penal que nos clasificó a ese grupo de países élite que creen en sí mismos por encima de sus limitaciones; es volver a meternos la bola en la camiseta como Joel Campbell lo hizo anunciándonos una bebé que, por cierto, pronto nacerá.

Ilustro este blog destacando mi gráfica preferida de esta colección, porque sé que su creador opinó como yo, cuando aquel 5 de julio, cuando estábamos a punto de jugar contra Holanda, escribí en el Facebook: “Esta Cenicienta no dejó tirada la zapatilla, es que se la iba quitando para ponerse los tacos. Cuando sonó la medianoche se fue para Brasil a comprarle zapatillos a los Príncipes que la veían inofensiva. Todos creyeron que la dormida era ella y ella los despertó a ellos, no con un beso sino con un grito de guerra que aún retumba y suena así “Oeoeooeoe ticos ticos”. Esta Cenicienta se viste de gala y de orgullo y sabe que lo importante no es lo que los demás creen de ella sino lo que cree de sí misma. ¡Arriba Costa Rica, te amo!”

No terminan mis palabras, este blog, sino dos de las ilustraciones que le siguen a mi preferida de La Cenicienta:

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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