El nombre de Mónica Lewinsky, a las nuevas generaciones no les dice nada. A los mayores de 30 sí y se asoma una sonrisa sarcástica y burlona y probablemente al oír su nombre la referencia es “Claro, la practicante de la Casa Blanca que estuvo con el Presidente Clinton. El escándalo aquél donde él dijo que todo era mentira en cadena nacional y luego tuvo que admitir que sí.  Sí, por supuesto, ella se hizo famosa con aquél “affair”. Y vendrán las despreciables etiquetas –la mayoría de ellas machistas por cierto- que ella ha tenido que aguantar casi como si le martillaran el prestigio con clavos en una cruz donde todos los que crucifican pasan por perfectos:  “Mónica Lewinsky la trepadora, la usurpadora, la calculadora, la que casi acaba con el matrimonio del Presidente con Hillary, la oportunista, la amante.”

Hoy, con 41 años de edad Mónica da un discurso como parte de un TED en los Estados Unidos y dice:  “A los 22 años me enamoré de mi jefe.  A los 24 descubrí las devastadoras consecuencias . ¿Podrían levantar la mano quienes estén aquí que a los 22 años no cometieron un error o hicieron algo que lamentan? “   Y continúa entre vergüenza y risa diciendo: “Claro, probablemente  si se enamoraron, no era del Presidente de los Estados Unidos”

Aquél affair, aquél impulso que como tantos la razón no aprobaba pero el corazón aplaudía, aquél enamorarse del hombre equivocado es un evento, tan solo un evento que no define la vida de esta mujer pero que es imposible de olvidar. Dice ella: “No pasa un día sin que me recuerde mi error y lamento ese error profundamente”.  Explica entonces que ese hecho marca la explosión de la información en internet, así que en menos de lo que canta un gallo se sabían detalles sin que nadie los pudiera filtrar ni retrasar, por eso la crucifixión mediática de ella fue en tiempo real.

“Este juicio apresurado posibilitado por la tecnología, llevó a multitudes virtuales a lapidarme. (…) Fui vilipendiada como golfa, fulana, puta, zorra, guapa tonta, y por supuesto “esa mujer”.

Continúa: “En 1998 perdí mi reputación y mi dignidad. Perdí casi todo y casi pierdo la vida. (…) La humillación pública era insoportable. “  Mónica repasa con la audiencia el caso de un joven que en 2010 se suicida tras ser dado a conocer, en internet, un video suyo grabado secretamente por otra persona, mientras tenia relaciones sexuales con otro hombre. Dice Mónica que su madre estaba descompuesta de dolor con el suicidio de este jove, y agrega que en realidad era como recordar la humillación mundial que recibió ella misma en 1998. En aquél momento, “cuando ella dormía conmigo en mi cama todas las noches, (ella estaba) reviviendo una época en la que me hacía ducharme con la puerta abierta, y reviviendo una época en que mis padres temían que iban a humillarme hasta matarme, literalmente. ”

El precio de la vergüenza, del acoso mediático y del cibernético con facebook, twitter y redes sociales, el precio del señalamento ajeno fuera de contexto (“Muchos hablaban de mí, pero pocos muy pocos me conocían”, dice Lewinsky), siguen estando presentes en la vida de esta mujer que, a sus 22 años, se enamoró del hombre equivocado y a los 41 es imposible olvidarlo.

Reflexión de más para quienes señalan y señalamos fácilmente cuando otros cometen un error, para quienes pasan por esa situación y se avergüenzan y no saben cómo detener al corazón. Difícil decirle a él que no se desboque, pero clave contarle que hay un precio que pagar por todas las decisiones y que es mejor hacer un alto.  Ese alto nos puede salvar la vida.

 

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

8 comentarios

  1. Hola! A mis 20 años ya fui o seré siempre una Mónica, no fue con el.presidente de los estados unidos pero si con mi profesor del colegio. Fui cuestionada hasta decir basta y en muchos momentos el remordimiento me invadió y decía “NO MÁS”, pero el amor que sentía y siento por él,me hacian regresar. Fui la puta, la zorra, la entrometida, la buscona, la “INTERESADA”, LA QUE QUERIA PUNTOS EN SU NOTA, he innumerables adjetivos que le sumaron a mi persona. Pero en caso contrario, nunca me sentí mas ni menos que las demas nenas que me rodeaban… Por el contrario me sentía satisfecha con el hecho de hacer la diferencia (aun consciente que no era lo mas correcto) ya que no me dejaba influir por todos los rumores que zumbaban en mi oreja. Conocí quienes eran mis amigos y quienes no, conocí mucho de la controversial VIDA, aprendí a ser valiente y aprendí a amar! Y por supuesto como una buena Mónica, NUNCA OLVIDARÉ A ESE HERROR …..

  2. Enamorarse del hombre equivocado es una de las experiencias más enriquecedoras que uno puede vivir. Yo me enamoré perdidamente del hombre equivocado a mis 18 años, y sí si era amor. Durante 5 años y hasta el día de hoy después de su cobarde partida lo pienso, lo recuerdo y sí lo extraño. La vida me lo ha puesto al frente dos veces desde entonces. Ninguna vez he tenido la valentía de enfrentarlo; sin embargo, no pierdo la esperanza de verlo una vez más y decirle: gracias, todas las humillaciones, el engaño y el desamor que viví me convirtieron en lo que soy ahora, UNA MUJER FUERTE QUE NO DEPENDE DE NADIE . Una vez escuché que uno se enamoraba de verdad una sola vez, estoy de acuerdo, yo me enamoré de él, pero él no de mi. Hoy tengo un hombre maravilloso con el cual comparto todo lo que soy, me acepta, lo acepto, nos amamos y vivimos cada segundo, él va a ser mi esposo. El día que nos comprometimos al él llorar y no yo, tal como lo dicta la sociedad, supe que con él podría vivir el resto de mi vida por el simple echo que me enseñó a amar y no a estar enamorada. La chiquita que se enamoró del hombre equivocado, jamás podrá enamorarse de tal manera otra vez por que ahora su amor es puro, es sincero, es leal, es recíproco.

  3. Me encanto este tema xq me doy cuenta que no fui la unica. Senti amor, emocion, placer, satisfaccion, felicidad, me senti viva. Ya todo acabo y lo puedo recordar y extrañar con amor. Ame a ese hombre y no he podido volver a sentir tanto. Esa relacion me dejo el sabor de la vida