Mis piernas valen mucho como para que sigan los pasos del orgullo y tomen el camino del mediocre que no admite mejoras

Mi memoria vale mucho como para que persiga recuerdos que no le hacen bien al alma

Mi boca vale mucho como para que maldiga teniendo el regalo de la palabra GRACIAS

Mis ojos valen mucho como para que les ponga una venda ante el milagro de amanecer

Mis oídos valen mucho como para que no escuchen la serenata que me regala la luna en la ventana de mi cuarto

Mi vida vale demasiado como para dejar de hacer lo único que la mantiene plena: amar y amar

Acerca del Autor

Soy periodista desde que tengo uso de razón. Siempre me gustó preguntar por todo y escuchar respuestas, incluido el silencio como la mejor en algunos casos.

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