Mis piernas valen mucho como para que sigan los pasos del orgullo y tomen el camino del mediocre que no admite mejoras
Mi memoria vale mucho como para que persiga recuerdos que no le hacen bien al alma
Mi boca vale mucho como para que maldiga teniendo el regalo de la palabra GRACIAS
Mis ojos valen mucho como para que les ponga una venda ante el milagro de amanecer
Mis oídos valen mucho como para que no escuchen la serenata que me regala la luna en la ventana de mi cuarto
Mi vida vale demasiado como para dejar de hacer lo único que la mantiene plena: amar y amar