René Barboza, un papá soltero casado con la vida

  • Escrito por: Ana Coralia Fernández, periodista
  • Fotografía: Fernando Arguedas
  • Tal vez usted alguna vez le compró una bolsa de aguacates y hasta le regateó el más chiquitillo. A lo mejor él limpió su mesa en la soda después de comerse una empanada con café. ¡Quién sabe si alguna vez recogió su dádiva como monaguillo en la misa de diez del padre Guillén!
  • Aquel machillo, de Cinco Esquinas de Tibás, tenía un sueño curioso e inalcanzable si se nace en cuna de palo: ser animador, ser cantante, ser.
  • René Barboza Chavez siguió su estrella y hoy, además del “muchacho del karaoke”, es licenciado en Periodismo Político, asesor y productor artístico, empresario y papá soltero. Tiene cuarenta y siete años y dice que es como “un pizote”. Adora vivir solo y tener un espíritu libre.
  • – ¿Te has casado?
  • – Nunca me he casado.
  • ¿Tenés dos hijas?
  • – Sí. Aleska de 13 años y Tiffani de diez.
  • – ¿Y cómo es ser papá soltero?
  • – Interesante, pero diferente. Yo amo mucho a mis hijas, pero especialmente cuando son mujeres necesitan la figura paternal en casa. No tuve una relación permanente o larga con ninguna de las dos mamás de mi hijas, pero desde que me dí cuenta de la situación, las reconocí, tienen mi apellido, estudian en colegios privados, he asumido la parte de ser un buen proveedor, hasta donde he podido, responsablemente –digo yo-. Ellas me adoran y las disfruto mucho cuando salimos, pero creo que sería mejor que crecieran en una relación estable, en un matrimonio. Yo tomé la decisión de vivir solo. Hay gente que no puede concebir esta idea pero yo sí.
  • Papás solteros como René hay muchos. Tal vez tuvieron a sus hijos antes de tiempo, su relación fue pasajera, no resultó o han tenido que asumir el reto de sacar adelante la tarea por múltiples razones. Sin embargo, cuando a pesar de la distancia un padre dice “cuenten conmigo, nada les va faltar” y lo cumple, hay que decirlo, pues hay trillones de historias donde papá “salió a comprar cigarros” y nunca regresó.
  •  ¿Cómo es la relación con tus hijas?
  • – Ellas no se quedan aquí, la mayor sí, a veces. Con la menor hay una relación un poquito más distante y eso no me hace feliz por algunas circunstancias que se han dado. Ha habido publicaciones en los medios que no son ciertas, pero que afectan.
  • LA OTRA CARA DE RENÉ 
  • Y es que, efectivamente, René Barboza también ha estado al otro lado de la noticia como punto de crítica o como protagonista en eventos dolorosos. ¿Y cómo se maneja eso cuando se está en una vitrina tan grande como la farándula y la televisión?
  • “Aquí hay una situación que yo analizo en mi soledad y voy a decir una cosa que nunca he dicho: siento que este país hasta cierto punto no me ha reconocido muchas cosas que he hecho. Hay un sector grande del medio, que dice “René es un figurón, un ‘mozote’, es esto, es el otro”, y así ha sido siempre. Eso no me afecta y más bien me da más impulso. Soy empresario, vivo bien y no trabajo para ningún canal. Me preparé para esto(…)
  • Solo para que lo sepa, yo vengo de un linaje humilde. Vivíamos en Cinco Esquinas de Tibás y a mí me gustaba la animación. Tendría yo unos 12 o 13 años cuando veía a José Joaquín Artavia y a Luis Fernando Crespi transmitiendo los toros en Canal 4 y me moría por hacer lo que ellos, pero estaba fuera de mi alcance. Era un sueño imposible”.
  • René se describe a sí mismo como un adolescente feo, gordillo y marginado. “Cantaba en el coro de la iglesia y allí se hacían parejillas y grupos de jóvenes, pero yo era el amigo “buena nota” de todas las chiquillas. Nadie me tomaba en serio, hasta se iban de gira y nunca había campo para mí en el bus…”.
  • Me lo cuenta con los ojos llenos de ayer y viendo un punto fijo en la mesa, como si la vida se le fuera en eso. “Para alcanzar mi sueño, vendí aguacates y trabajé en sodas, saqué el bachillerato en el colegio nocturno Braulio Carrillo para poder trabajar de día, di clases de música, canté con Paco Navarrete, con Otto Vargas y me fui metiendo poco a poco, pero la vaina es que ser músico es la forma más divertida de ser pobre.
  • La gente que me critica porque me ve aquí y allá y que les salgo por todas partes, pero además de mis proyectos y empresas, el programa Sin Complejos, no saben que hay una tarea que realizo sin descanso: ayudar en lo que pueda a los que menos tienen.
  • Quienes me critican, no se dan cuenta de que tenemos 1.300 niños que están muriéndose en la Fundación de Cuidados Paliativos y que no podemos hacer nada por ellos. En las Obras del Espíritu Santo hay 70 mil pequeños que deben desayunar, necesitan útiles, zapatos, dignidad y no saben o no quieren ver que también existimos los que andamos vendiendo hasta lo que no tenemos para poder ayudar estas familias o que los niños desahuciados mueran sin dolor, solo por ponerle un ejemplo porque hay muchos más. Los que me critican no saben nada de eso, pero a mí eso no me importa, ni me detiene. Más bien me da fuerzas para seguir adelante, porque he logrado muchas cosas que ellos no”.
  • ¿Tiene que ver tu origen humilde con ayudar a niños y jóvenes con menos ventajas?
  • René se aclara la garganta y es la única respuesta que tarda en llegar.
  • “Yo no puedo decir que pasé hambres. Mi papá tenía una vida un poco desordenada, cumplía a su manera y mi mamá tenía un saloncito de belleza en la casa y a punta de dos pesos por aquí y por allá, teníamos carne, zapatos y sería ofender a Dios y a mis papás, pero sí tuve muchas carencias. Usted no puede comparar una educación estructurada con privilegios, inglés y computación, con una educación nocturna adonde había que lidiar hasta con don Everardo (q.d.D.g) de 70 años. En mi mundo, todo el mundo la pulseaba y las lagunas que tuve en mi educación las arrastro hasta ahora. Lo que falta, falta. La vida me ha enseñado que a veces estamos arriba y a veces abajo, para mí ni una cosa ni la otra. El medio es lo justo. Esa es mi medida”.
  • – Y ya que el domingo es Día del Padre ¿qué les dirías  tu hijas y a los papás como vos?
  • – Que yo las adoro, a las dos y que estoy muy pendiente de ellas. Y les digo como recomendación a los hombres, que si vamos a traer niños al mundo, ojalá sea en una familia estable porque la desintegración familiar está matando a Costa Rica. Yo  lucho día a día porque mis hijas sean buenas mujeres y que salgan adelante”.

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