¿Quién dijo que todo está perdido?

Por: Ana Coralia Fernández Arias

Foto: Fernando Arguedas.

Seguí todas las indicaciones del “Waze” para encontrar la casa, pero en realidad iba en busca de una historia, una buena historia. Una calle angosta, en San Rafael de Oreamuno, “Churuca” para los amigos, me dirige hasta el hogar de Janisse Rieger Chacón y Allan Montoya Redondo. Un chihuahua me ladra desafiante en tanto que las tres hijas, Paula, de 17 años, Raquel de 13 e Isabel de ocho, me abren la puerta. La madre se da los últimos retoques para la entrevista y “esperamos a que llegue papá”, me dice la mayor.

Esto que parece rutinario en muchas familias, para ellos es un hecho extraordinario porque su historia se tejió hace 18 años, entre encuentros y rupturas, intentos de suicidio y reconciliaciones fallidas, eventos violentos y grandes recompensas.

 “Fui violada a los 11 años”, explica la madre. “En mi familia nunca me creyeron y yo me lo callé. Cuando tenía 22, Allan y yo ya nos íbamos a casar. En un curso de psicología de la “U” me asignaron el tema de la violación y dije: aquí está mi oportunidad. Invité a mi novio a la charla, conté mi caso y hasta le dije que si después de saberlo, quería cancelar la boda, yo lo aceptaba”.

Vaya, no todos pueden hablar de eventos tan dolorosos frente a sus hijas, con honestidad y valentía.  “Nos casamos muy enamorados un 14 de marzo de 1997. Al año y medio nació Paula con seis meses de gestación y fue una experiencia tremenda. Pasamos un año encerrados en la casa porque ella demandaba toda nuestra atención”.

Pero faltaban más otras estaciones de incertidumbre y duelo.

“Como yo nunca asimilé lo de mi violación y lo había bloqueado, empezaron los problemas en nuestra relación. Tuve un segundo embarazo, pero perdimos al bebé porque tenía serios problemas en mi útero y perdía líquido amniótico todo el tiempo. Mi esposo siempre ha sido muy positivo y me alentaba a dejar todo esto atrás, pero en mi esfuerzo por recuperarme, no pude llorar a mi hijo. Aunque debíamos esperar un año para tener otro niño, a los tres meses quedé embarazada de Raquel y entonces sentí mucho miedo de que se repitiera la historia de Paula y de la pérdida”.

En este escenario, Allan decide que ya no ama a Janisse, quiere explorar otra vida, se separan y toman sitio en el corazón Janisse la ira, el dolor y la soledad. Ya embarazada, Jannisse toma una decisión extrema: “Mi esposo tenía otra relación y quería divorciarse, pero yo no porque lo amaba. Un día, fui a su trabajo a darle mi negativa absoluta y cuando volví a mi casa me corté las venas. No era la primera vez que intentaba quitarme la vida. Allan me encontró a tiempo, pero me internaron veintidós días en el psiquiátrico. Como estaba embarazada, no me dieron muchos medicamentos, pero salí con receta verde porque mi depresión era muy severa”, recuerda.

Y pasaron largos once años llenos de sacrificio, carencias, idas y venidas. Janisse con los ojos húmedos explica que la madre de Raquel era prácticamente Paula, “porque yo estaba tan triste que no podía hacerme cargo ni siquiera de mí”.

Y como la marea, esta pareja se acercaba y se alejaba cada tanto.

Allan seguía en su otra relación, pero mantenía contacto con Janisse y las niñas. Y en uno de esos intentos por reconciliarse, ella quedó embarazada de Isabel, la menor de las tres.

Janisse desesperada por consuelo, encontró en la Biblia un remanso de paz y luz. Sin saber por qué empezó a compartir con su exesposo versículos y párrafos con la esperanza de que algo ocurriera en sus vidas.

Allan, que ha estado callado todo el rato, toma la palabra: “Un 20 de agosto del 2012, ella me puso un mensaje con un texto bíblico que decía: “Os daré un corazón nuevo” y supe que Jesús me estaba dando la oportunidad de enmendar mi camino. Ese día, llorando, clamé a Dios que tuviera compasión de mí y Él se lo tomó en serio porque todo empezó a cambiar”.

En un giro inesperado, este ingeniero en Informática, hizo un alto en el camino y trató de rescatar a su familia.

“Busqué a las niñas, les pedí perdón, hablé con Janisse con temor de que no me creyera después de tanta mentira y engaño. Ella se dio la oportunidad de confiar, no en mí, sino en Dios…”.

¿Cómo hizo esta mujer con un ayer cargado de dolor para creer y perdonar? Ella contesta: “Esto nació por Jesús. Él nos ha unido y ha cambiado todo”. Pero reparar tantos tropiezos no es fácil. Ambos han tratado de superar las tormentas en la abundancia y en la pobreza, así en la salud como en la enfermedad. Desde hace tres años, esta familia intenta minuto a minuto sanar las heridas.

Al compartir esta historia, Janisse quiere decirle a quienes han sufrido situaciones límite como estas, que hay salida, siempre hay chance de empezar de nuevo y de salir adelante. Para Dios no hay imposibles. Allan y ella saben que tienen una gran responsabilidad con esta segunda oportunidad y que ahora más nunca el viejo adagio “A Dios rogando y con el mazo dando”, es su pan de cada día.

Raquel, la hija, dice con lágrimas en los ojos que “solo espero ellos nos se separen de Dios, que echen a perder todo lo que ha hecho Él”. No es un discurso religioso. Son las palabras de un jovencita que vive cada instante con  sus hermanas el milagro cotidiano de ver a sus papás unidos y que intentan a brazo partido una vida juntos.

Nos tomamos un café y en medio de la algarabía de la cocina, pienso que Dios, mientras unta, ahí sentando entre nosotros, un pan con mantequilla, tararea aquella canción de Fito Páez: “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

13 comentarios en “¿Quién dijo que todo está perdido?

  1. Gloria a Dios,no conozco a ésta familia pero si conozco lo que la GRACIA y la MISERICORDIA de DIOS hizo en mi matrimonio.TODO lo hace mejor, a través de la RESTAURACIÓN no sólo sana a cada persona involucrada SINO que ahora el Amor dentro de nuestro matrimonio es realmente maravilloso porque ha sanado nuestras heridas; permitiendo que cada día sea mejor que el anterior y no es que no existan los problemas sino que ahora JESÚS NO COMO UNA RELIGIÓN SINO COMO FORMA DE VIDA ES NUESTRO SALVADOR Y EL X SU FIDELIDAD NOS AYUDA A VIVIR UN DIA A LA VEZ……FELICIDADES HICIERON LA MEJOR DECISIÓN DE SUS VIDAS….ADELnte

  2. Hermoso testimonio!! Don Allan, doña Janisse, q el Señor Jesús los guarde y siga bendiciendo su unión y su familia!! Visitan Uds grupos o iglesias para dar su testimonio???

  3. Hermoso testimonio!! Don Allan, doña Janisse, q el Señor Jesús los guarde y siga bendiciendo su unión y su familia!! Visitan Uds grupos o iglesias para dar su testimonio???

  4. “Para Dios no hay nada imposible” Que dicha que Dios ha permitido una nueva oportunidad en sus Vidas y que Ustedes también le den a El la oportunidad de ser su Guía y tener el control absoluto de sus Vidas.
    Puedo dar FE de su testimonio, por que también en mi Vida ha hecho grandes cambios.
    DIOS LES BENDIGA !!!

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