Cuando se entierran ilusiones

Armando estaba enterrando a dos de sus hijas, cuando en el teléfono la voz de su esposa le dice que corra al Hospital porque están graves, las otras dos.  El cuadro es desgarrador y tanto dolor no cabe ni siquiera en el pecho del más valiente.  Horas después las cuatro hijas estaban en el cementerio.

Los coches en la casa de Beatriz  Artavia y Armando Fonseca estaban estacionados en un cuarto, esperando ser ocupados por Raquel, Abigail, Ariana y Paulina, cuatro niñas que nunca llegaron a poner sus piecitos en esa casa.  La ausencia pesa tanto que duele aún 6 años después, aunque el tiempo se ha encargado de que la vida continúe y traiga sus propias bendiciones.

En la sala de esta casa, conversamos de eso que muchos no validan: el dolor de perder un bebé, en este caso, a sus cuatrillizas.  Armando dice “Lo mismo es enterrar ilusiones, con un recién nacido, que enterrar recuerdos con un hijo grande”. Y Beatriz, con voz de mamá lo explica con sus ojos verdes, llenos de agua “Me pregunto cómo sería el tono de voz de cada una;  cómo sería el color de los ojitos, la personalidad…Nunca lo vamos a saber”.

Hace 6 años, la noticia de que esperaban cuatrillizas, fue como escuchar juegos pirotécnicos anunciando una gran celebración de vida en el planeta.  Gracias a la inseminación artificial, ellos podían estar comprando pijamitas y zapatitos, porque “todo iba bien. Hasta un día en que todo cambió”, dice ella.   A Beatriz la afectó una diabetes gestacional, se le subió la presión y hubo que internarla.

A las 26 semanas de embarazo, los médicos decidieron que era mejor la cesárea, con el riesgo que había de que todas, niñas y mamá murieran.  El esposo jamás lo olvidará: “Me reunieron como con 5 médicos. Me explicaban cosas y yo en shock, ni entendía. Al final me dijeron que me fuera a despedir de mi esposa porque ella también corría riesgo.  Pero que no le demostrara miedo ni angustia. Viera qué difícil. Yo me le acerqué, le dí un beso en la boca y en la frente, le toqué la pancita y le dije ahora nos vemos. Dí media vuelta, se la llevaron a sala y seguí en shock”.

Era 25 de febrero y jamás volverá a existir un 25 de febrero sin que haya un recuerdo de la vida y de la muerte, del anhelo del encuentro que algún día habrá, de un embarazo tan deseado, de la esperanza de volverse a ver.

Dos de las recién nacidas fallecieron el mismo día que nacieron. “Para las otras dos hijas, nos dijeron que había en una un 85% de posibilidades de vivir y en otra un 95%”.  Pero Armando y Beatriz no sabían que estaban subidos en una montaña rusa a la que nunca pidieron subirse.  Beatriz seguía internada y quien tuvo que enterrar a las dos primeras fue su esposo, con los abuelos maternos y paternos.  En ese mismo instante, de pronto, todo vuelve a cambiar.

La madre lo recuerda con la voz entrecortada como si hubiera sido esta misma mañana:  “Me dijeron que fuera a despedirme de las otras dos. ¿Cómo, despedirme? Les queda una hora de vida. No van a sobrevivir y si sobreviven quedan con secuelas. Me acerqué y le dije a cada una en su incubadora Te amo mucho, soy tu mamá. Les dije que siempre las iba a llevar en el corazón, que las amaba mucho”. Y agrega: “Yo le dije a Dios que si me las iba a dejar y ellas iban a sufrir, que no permitiera que ellas sufrieran. Mejor dejame a mí con el sufrimiento, pero a ellas no. Y yo digo que Dios me escuchó”.

Por más rápido que llegó Armando al Hospital, sólo logró ver aún con vida a una de las bebés que murió en ese mismo segundo.  La historia estaba escrita.  Los coches seguían en el cuarto de la casa sin que jamás fueran ocupados por sus dueñas.  El dueño de la Vida había decidido otra cosa.

Pero entonces, por qué en medio de esta narración tenemos a veces que parar el relato?  Porque los trillizos que tienen ahora llenan de música la casa. Sí, la vida l dio otra oportunidad a Beatriz y Armando.  Aunque este otro chance que vino año y dos meses después de la pérdida, también tuvo un episodio inolvidable:  “De nuevo esperamos cuatrillizos. Con todo el miedo que teníamos, como que el embarazo lo supimos disfrutar mucho.  Nacieron de 31 semanas porque uno de ellos había fallecido en el vientre y ponía en riesgo al “gemelito” con quien compartía bolsa.

Así que los 5 hijos que este hogar tiene en el cielo, son parte del conteo total que hacen cuando les dicen cuántos hijos tienen:  “Saúl, Samantha, Saray, están aquí con nosotros.  Y con los otros 5 algún día nos vamos a encontrar”, dice con fe y limpiándose las lágrimas Beatriz.

Este hogar ha decidido encontrar el para qué de todo esto. Por eso convocan el próximo 18 de Octubre a madres, padres y familiares de niños fallecidos.  La actividad denominada “Legado de ángeles” se realizará de 9 a 12 en el Parque La Libertad.  La idea es elevar globos biodegradables y liberar mariposas, para que lleguen hasta el cielo los abrazos que algún día les darán a sus hijos, quienes los esperan reencontrar algún día.

 

33 comentarios en “Cuando se entierran ilusiones

  1. La muerte de un hijo es la experiencia más dolorosa por la que puede pasar un ser humano (y en este caso son 5). El dolor por la muerte de un hijo es algo que no se puede superar, ni elaborar, solo trascender. Y como dice Victor Frankl, la trascendencia al dolor propio está en el dolor del otro. Es decir, cuando, a pesar de nuestro dolor, nos detenemos a pensar en los otros papás y mamás que también sufren la muerte de sus hijos, empezamos a trascender. Este gesto de Armando y Beatriz es una muestra de eso. Que bonito, que quieran invitar a otros papás y mamás que también sufren, a hacer algo, que de alguna manera les puede mostrar que sí hay esperanza. Un abrazo, Armando y Beatriz. (Eduardo Mena, Papá de Rebe. Grupo Renacer).

  2. Licda. Beatriz tengo el placer de por motivos de trabajo conocerla y también conocer a sus niños, y saber esa parte tan dolorosa de su vida, me ha producido más admiración todavía. Sus angelitos le cuidan y le aman desde el cielo. bendiciones a su hermosa família

  3. No perdemos un hijo, simplemente somos parte de un selecto grupo de madres de ángeles. Nuestros hijos sabemos donde descansan sus cuerpos y en la maravillosa eternidad donde gozan sus almas. No tienen frío, ni miedo, no pasan hambre, no están desaparecidos. Quizá preferiríamos tenerlos aquí, pero como dijo la mami de las cuatrillizas, es mejor sufrir nosotras el dolor, antes que ellos deban padecerlo. Me tomo casi 4 años entenderlo, pero sé que ese pequeño amor de mi vida, está mejor donde está y lo amo con toda mi alma y soy la orgullosa madre de ángel. Así que a ir a la suelta de globos, a veces es bueno compartir con personas que han vivido lo mismo que nosotros, es una forma de sentir que nos entienden de corazón y no solo por apoyarnos.

  4. lo importante es llegar a comprender camino no es fácil pero nos permite recordar a nuestros hijos con amor y no con dolor. saludos

  5. Yo también tengo 5 angelitos en el cielo. Del 2009 al 2013, uno cada año… 5 pérdidas consecutivas son un gran dolor.
    Mi esposo y yo nos sometimos a múltiples estudios y todo salía normal, una pareja saludable. Los médicos no tenían explicación alguna, máxime que ya teníamos una niña. Una vez más en enero del 2014 nos dieron de alta para embarazarnos, todas las veces anteriores rapidito estaba embarazada. En abril de ese mismo año envié con mucha fe, una petición a Roma, para la santificación de Juan Pablo II, decía: “Qué Dios nos conceda la oportunidad de ser padres nuevamente si es su santa voluntad”.
    Pasaron los meses y no quedaba embarazada, llegó el día de la cita en octubre y no fui, la verdad estaba cansada de haber pasado por tanto y tomamos la decisión de que nos quedaríamos con una sola hija. Me despreocupé del tema.
    El 24 de diciembre del 2014, tuve una corazonada, me hice una prueba de embarazo y sí, feliz Navidad, embarazada. Mi esposo y yo con felicidad a medias, porque era la misma alegría que en otras oportunidades, meses después se apagaba.
    Mantuvimos el secreto y hasta que el médico nos dijo que todo se veía normal, contamos a sólo unos pocos.
    Nuestra hija, que ya tiene 12 años, fue de las primeras personas en saber, no paraba de llorar de la felicidad. Pero ella también con el miedo y la incertidumbre de si este hermanito se quedaría en este mundo o se convertiría en un angelito más.
    Sentí a mi bebé por primera vez un Viernes Santo, fue algo hermoso, realmente hermoso y me dije, Dios tiene un propósito.
    Mi embarazo catalogado de alto riesgo por los antecedentes, evolucionó de manera normal, lo vivimos intensamente día a día.
    Llegamos a la semana 39… Y el 15 de agosto de este año, Dios me dio el mejor regalo del Día de la Madre, un saludable niño al que llamamos Juan Pablo, sí, igual al Santo que intercedió para que nos concediera el milagro.
    Hoy Juan Pablo tiene casi 2 meses y nuestra historia queremos compartirla para que en los corazones de todos veamos renacer la fe y esperanza, porque para Dios, no hay imposibles.
    Los médicos me dijeron que yo era una guerrera, por embarazarme año a año. Sí, lo soy y de la mano de Dios, lo seguiré siendo.
    Bendiciones!

  6. Buenas noches, quería preguntar si saben en Alajuela o Heredia donde puedo comprar globos biodegradables y que color son los que hay que llevar. Gracias

  7. Hace un año y siete meses el señor nos regalo un milagro nacio mi segundo hijo q segun los ultrasonidos era una niña otra mujercita llegaba a nuestras vidas hasta el dia q nacio se vino dias antes como diez dias y a la hora q nacio resulto q era un hermoso principe. Claro todo de niña rosadito, eso no era nada la mayor sorpresa era q traia complicaciones se lo llevaron para la uci de neonatos y mi esposo lo fue a ver pero no sabiamos mucho solo q nacio c el ano imperforado y nada mas . Q lo mas seguro lo operaban y ya. Al otro dia apenas me pude levantar fui a verlo cuando llegue estaba rodeado de doctores yo ni lo vi mucho no sabia cual era mi hijo cuando pregunte era ese q estaba c tantos medicos y me asuste montones, se me acerco un medico y me dijo mamita su bebe trae solo un riñon. Y no sabia ni q decirle ni pensar , sali fui donde mi esposo llorando y le dije eso y fue peor los dos llorabamos mas. Cuando me tranquilize volvi de nuevo y me dijeron q tenia escoliosis y q tenia dos huequitos en su corazoncito, le faltaba un huesito en la columna . Yo ni queria volver a entrar a neonatos cada vez q iva habia una noticia diferente y era el mundo sobre mi cayendo . Ese ser tan pequeñito ahi luchando x sobrevivir. Al dia siguiente le realizaron su primer cirugia le salvaron su vida c una colostomia para q evacuara las heces xq no tenia el ano. Hoy con año y siete meses lleva una vida normal corre brinca camina molesta a ido contra pronosticos medicos ya lleva cuatro cirugias y siempre sale antes de lo esperado. El es nuestro campeon de vida , su la gente lo ve nadie imaginaria todo lo q a pasado y lo q le falta x vivir .Dios es muy grande y algun proposito le tendra a el. Somos muy felices teniendolo junto a la familia .es una completa BENDICION.

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