La reina de belleza que venció a la obesidad

Periodista: Wendy Arias.

Las fotografías del antes y el después de Ingrid, están llenas de lágrimas de tristeza superadas y de gotas de sudor por un esfuerzo que ha tenido su premio. Y es que algunos niños sueñan con ser deportistas, otros médicos, artistas, pero ella soñaba con ser modelo, caminar sobre una pasarela y llevar una corona en su cabeza; pero siempre pensó o se le hizo creer, que era una “misión imposible”. Su nombre, es Ingrid Solís, quien muchas veces escuchó un: no vas a poder, un ¿para qué? o un ya es muy tarde para eso. Por eso pararse en una váscula era el peor sufrimiento.

“Desde que estaba pequeña quería modelar, pero fue algo que pensaba que no lograría. Recuerdo que yo me veía bonita, pero luego llegaba alguien a ofenderme o llamarme gorda en tono despectivo para hacerme sentir mal, y lo lograba. Pasaban los años y ese sueño quedaba solo ahí, en un sueño”. Ingrid les compró todos los argumentos y un día ella misma dijo “ya no”.

Ingrid, enfrentó problemas de sobrepeso y de la mano con ello colesterol, triglicéridos, lumbalgia y fatiga. En muchas ocasiones, intentó cambiar sus hábitos alimenticios o realizar ejercicio, pero no tenía constancia.  Harta de su propia alcahuetería, decidió en un momento dar un giro completo a su forma de vida y lo logró. No fue un recorrido fácil, ha trabajado día a día para logarlo, pero con su determinación, no solo alcanzó mejorar su salud y bajar de peso, sino también se convirtió en reina de belleza.

“En el 2011 pesaba 112 kilos, me hice la manga gástrica y pensé que con eso bastaba, pero no, seguí comiendo igual y totalmente despreocupada con el ejercicio. Un mes iba al gimnasio, otro no, así que rápidamente el aumento de peso volvió. Yo ya había perdido la fe en mí”, recuerda.  Pero quizá eso le ayudó a tocar fondo en su propia autoestima. Levantó su ánimo y se prometió a sí misma una frase que haría vida: “Quiero estar bien”.   En aquél momento esta mujer firmó un compromiso consigo misma. Acudió a una nutricionista y decidió hacer deporte de forma constante. Ella aclara: “Debemos entender que hacer dieta no es no comer; es alimentarse sanamente, con agua, frutas vegetales y con orientación de especialistas”.

Han pasado unos cuatro años desde que esta madre de tres hijos, se comprometió con su salud y con cumplir su sueño. “Recuerdo que una vez le dije a un amigo, quiero modelar, pero ya sé que es una locura, él me dijo: si quieres, puedes. Yo era otra mujer, sedentaria, estaba en la llamada zona de confort. Gracias a Dios cambié mi vida, desperté. Me siento orgullosa de mis logros y no es por la gente, es por satisfacción personal”.

Después de trabajar contantemente, hoy, esta enfermera de profesión, suma dos concursos internacionales de belleza, logrando colocar sobre su cabeza aquella corona que muchas veces se le dijo que era imposible. Pero sin duda, hay una corona que ha sido más importante, la de la perseverancia y el compromiso consigo misma.

“Nuestro límite es el cielo,  debemos creer en nosotras. No creamos eso de que es tarde. Esto ha sido un verdadero aprendizaje. Soy una mujer empoderada, luchadora, plena y todo gracias a que un día decidí cambiar. Soy capaz de lo que quiera y todas lo somos, para la meta que sea”, concluye Ingrid.

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