La joven que pensó en el suicidio y vivió para contarlo

Maribeth pensó en el suicidio a los 17 años

¿Puede alguien en la flor de su juventud pensar en suicidio? Claro que si.  Este relato nos lo confirma. Maribeth accedió a conversar con lizethcastro.tv., para derribar los mitos de que “la depresión es algo que ahorita pasa”.

Apenas con 17 y ya sin ganas de vivir

No hay un problema más grande que el otro. Lo que para una persona no es tan grave, para otra puede significar mucho, porque todos somos diferentes y  enfrentamos las cuestiones de la vida de modos distintos”.

Es así como Maribeth Marín, explica la importancia de no subestimar la situación que esté enfrentando una persona y de evitar la típica frase: “eso no es nada”, que muchas veces puede ser tan hiriente.

Esta joven estudiante de orientación, miró al pasado, para recordar el momento en que intentó quitarse la vida por presiones de estudio y la carga de vivir siendo comparada con las capacidades de sus compañeros.  Ella nos explica por qué pensó en el suicidio.

El enorme peso de la comparación

Tenía 17 años y debía salir bien en las notas del colegio. Si no le ponía las pilas, perdía el año y yo sentía que eran muchas responsabilidades. Iba de la casa al colegio y del colegio a la casa y aún así no salía bien. En mi familia me decían: ¿por qué usted no puede con todo y su compañera sí?, o ¿cómo no va logarlo y el vecino sí?. Yo era diferente, aprendía de un modo distinto, pero esa comparación me hacía sentir menos e incomprendida. Entré en una visión de túnel y pensé que si me quitaba la vida todo eso acabaría”.

Un día, sola en su casa, Maribeth se acercó a la cocina, abrió una de las gavetas y sacó un cuchillo.

Los pensamientos de “finalizar con todo” se hacían fuertes, pero hubo un algo que la detuvo. Lo guardó y regresó a su cuarto para llorar y preguntarse qué hacía.

La tristeza y desolación son cosa de jóvenes también

La joven nos comenta: “Los sentimientos de soledad e incomprensión existen, no es cosa de jóvenes que ahorita se les pasa. Y Sí, yo puedo dar gracias a Dios, porque fue un pensamiento, un intento, pero para otros va más allá”.

Continúa: “He escuchado muchachos decir: es que mi mamá no me quiere, a mi papá no le importo o nocalzo y nadie percibe que se sienten así.De ahí mi llamado a escuchar, a estar pendientes, a no comparar a un hijo con otro o un problema con otro.  Todos entendemos y reaccionamos de acuerdo a nuestras capacidades y diferencias. Yo no le hablaba a mi mamá por enojo a esa comparación. Mi pensamiento de suicidio, ella lo supo hasta años después, pero algunos no logran hablarlo”.

Un ángel que sí le puso atención

Una profesora de inglés notó que algo no estaba bien en Maribeth y le insistió para que fuera a una convivencia.  Ese fue el inicio de un camino de sanación.

Tras muchas negativas, aceptó. “En esa convivencia me dieron un globo con la cita Josué 11. 9 que dice: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. Luego leí una carta que me escribió una compañera y venía la misma cita. Ella me ayudó mucho, fui saliendo poco a poco, saqué mi bachillerato y seguí adelante.

Pedir ayuda es importante porque siempre hay salida, hay un profesional dispuesto a construir y a escuchar, ir al psicólogo no es para locos, es normal, porque la depresión es real. Pero si usted nota a una persona triste, callada o aislada, acérquese, aunque no se lo pida, dé una mano, sin forzar, sin señalar, solo siendo anuente y generando confianza”.

Maribeth eligió estudiar orientación con el propósito de aconsejar y acompañar e indica que es una carrera preventiva contra el suicidio, pero hace hincapié en que no necesitamos ser orientadores para sensibilizarnos y dar una palabra de aliento a quien lo necesite.

Cada 07 de diciembre disfruta de “guapiarse”, pues para ella un día especial, es el día de su cumpleaños, de celebrar la vida con familia y amigos. Pero lo que más disfruta es escuchar, entender y animar a otros a escuchar y entender a los demás.

Periodista Wendy Arias.

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