La decisión de un hasta aquí a la agresión

La agresión fue parte de la vida de esta mujer que decidió amarse

Cuando Eva fue violada por su vecino a los 9 años, se terminó de romper el roído hilo de amor propio que tenía. Hija de padres que buscaban cada uno su éxito, ella pasó a ser color transparente:  “Nadie me notaba”.   Por eso, ahora analiza que crecer con tanta agresión (la indiferencia también es agresión) mutila la capacidad de decidir sanamente.  “Hay gente a la que la educan para ser ama de casa por ejemplo. A mí me criaron para no ser nadie”, me dice.  Ella se sentía de dos maneras: poco importante y fea.  Con esta cruz a cuestas eligió a quien sería su esposo.

Más agresión en el noviazgo

Eva puso los ojos en un muchacho del cole que le gustaba.  “Me emperré con él; yo le caía muy mal, no me soportaba, pero él me gustaba. Un día le di un beso, él se asustó; pero a las 3 semanas empezamos a ser novios”.

Y el noviazgo arrancó. Peleas iban y venían. “Un día veníamos peleando tanto en la acera, gritándonos y pasó una patrulla. Los policías se detuvieron y me dijeron muchacha usted no tiene que soportar esto. El se puso pálido, pero nada más sucedió. Seguimos juntos y a los 5 meses quedé embarazada”.

Marido y mujer

Eva tenía 21 años y su papá la obligó a casarse sabiendo que aquella unión no tenía ni pies ni cabeza. “Me dijo es mejor que seas una mujer divorciada, que una madre soltera.  Fue una boda que la novia no planeó, con un vestido que la novia no escogió, con un destino fácil de predecir.

Nace la bebé y las cosas empeoraron. “Un día estaba dándole de mamar a mi hija y entra aquel hombre furioso diciéndome que le dijeron que había un fulano en la casa. Yo le dije hay una mujer y es tu hija y estoy dándole leche así que compórtese”.  El tipo no trabajaba, se enfiestaba, la celaba y exigía de todo. Eva se puso una venta de ropa en su casa para que hubiera ingresos. “Me acuerdo que me exigió comprarle una jacket carísima que le había gustado. Yo le dije que no, la cobija no alcanzaba para tanto. Entonces me gritó que yo era una malpa$%@* egoísta.  Cómo me dolió”.

Luego vino el segundo hijo.

Recuerda Eva, que además de poco importante y fea siempre se sintió tonta porque los papás la comparaban con los hermanos y siempre ella terminaba perdiendo. “Alguien así crece pensando que se merece todo lo malo que le sucede”, dice.

Hasta aquí

Prisionera de sus temores, Eva fue a la playa con sus hijos y su marido.  “Me senté frente al mar, sola.  Me puse a pensar en lo triste que me sentía, en lo que me había convertido. Y de veras me dije que no tenía por qué vivir más esto. Pensé ya no más. Esto no sigue más”.

Regresan a la ciudad y Eva le comunica a su esposo la decisión de separarse. “Aquél hombre me prometió cambiar.  Lloró y me ofreció amor eterno, pero yo ya no quería nada”.  Pasaron los días y nada sucedió, hasta que de regreso de una fiesta cayó la gota de agua que derramó el vaso.

Todo terminó de golpe

“Era de noche, yo venia manejando porque él había tomado. Veníamos de una fiesta con sus amigos (porque de paso yo me había alejado de los míos “para no tener problemas”).  En el carro me reclama que yo le estaba dando pelota a uno de sus amigos. Yo le insisto en que si está loco, que jamás. Llegamos a la casa, entramos y él me perseguía. En el patio le digo que no sea necio y me da una cachetada. Ahí se acabó todo”.

“Lo eché de la casa y antes de irse él le dio un beso a la hija mayor. Le dijo que yo lo estaba echando y los estaba separando. Hasta la fecha ha sido difícil que yo recupere la relación que tenia con mi hija porque ella me culpa de alguna manera de que su papá no viva en la casa, pero igual sé que con mi cariño poco a poco ella entenderá y algún día le contaré”.  Pronto firmaron el divorcio y ese día Eva empezó a volver a respirar sin sentir que se asfixiaba.

La mejor decisión

Eva siguió con la venta de ropa. Así ha sacado adelante a sus hijos de quienes está pendiente al máximo. Sigue creyendo en encontrar un día el amor que la valore pero la mejor decisión es haber salvado su propia vida, alejarse de la agresión y reconstruir su amor propio:  “Amarme a mí misma no ha sido fácil, pero voy dando pasos. Hoy me siento una persona feliz y vivo súper feliz con mis hijos. Me siento en paz y dichosa”. 

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2 comentarios en “La decisión de un hasta aquí a la agresión

  1. No tengo palabras pues fue mi situación hace nada 9meces soy madre de tres hijas y a un cargó mucho dolor pero la paz que persivo con mis hijas en estos momentos no tiene precio

  2. Me identifico plenamente con esta mujer.. fui víctima de agresion durante 18 largos años de matrimonio, por miedo y temor al qué dirán, y de alguna manera escuchamos la voz q Te dice q no vales, q no puedes salir sola, pero gracias a Dios hace año y medio Dios abrió mis ojos y como está mujer dije ya basta!!!! Hoy estoy sacando mi bachillerato y estudiando en el INA, sé que saldré adelante con la ayuda De Dios, mi familia y mis hijos… gracias Lizeth por compartir estas historias

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