“Mis papás dicen que es inmoral viajar con mi novio”

Hola Lizeth, tengo 32 años y mi mamá y mi papá siguen siendo los que mandan en mi vida y yo les respeto todas sus reglas en casa. Ambos son muy religiosos y yo los amo mucho pero me siento muy frustrada porque les pedí un permiso y no me lo dieron. Se trata de hacer un viaje a E.U con mi novio, una semana mágica en casa de unos familiares de él y me entristeció mucho la respuesta de mis papás. Me dijeron que Dios no ve eso con buenos ojos, que irme con él esa semana no es religiosamente correcto, es inmoral y que no me daban permiso.   Les supliqué que me apoyen pero me dijeron que no, que si quiero hacer lo que me da la gana que me vaya de la casa. Dicen que alguien tendría que cuidarnos en esa casa allá en Estados, a nivel sexual.  Por este tema se ha armado un burumbun y me dicen que yo podría hasta ser la culpable del cáncer que tuvo Mami hace un año porque ya por tener 32 años me creo con derecho sobre mi vida.   Yo los he respetado siempre, trabajo para darles todo, de hecho sólo he tenido 3 novios y son los que a ellos les han gustado.  No sé si ir a ese viaje y al volver sé que no me recibirían en la casa. Me siento muy confundida. ¿Qué hago?

El Dr. Rafael Ramos le aconseja a esta muchacha:

  1. Estimada amiga comprendo que  la situaión es de compleja resolución, tomar decisiones en el contexto de reglas familiares rígidas, sumado a ello el proceso de salud que ha vivido con su madre, no es sencillo de digerir, pero ninguna de estas situaciones justifica que usted se paralice en la toma de decisiones:
    1. Considere que una cosa es hacer las cosas bien, otra es seguir reglas que nacen quizá en el egoísmo.
    2. Usted no es un objeto sobre el que otros deciden.
    3. Su familia no tiene la patente de su proyecto de vida.
  2. Usted debe de pensar en lo que usted quiere para su vida, porque el tema no solamente es ir a Estados Unidos o no, hacer el viaje o no, tener una relación de pareja o no:
    1. Usted ha considerado que hay una persona que quiere estar con usted y que por complacer o ajustarse a las normas familiares usted puede perder realmente esta posibilidad.
    2. Usted ya es una adulta madura, creo que tiene que hacer valer el derecho de establecer su propio proyecto de vida.
    3. El desacuerdo no es deslealtad a su familia, es lealtad a usted misma.
  3. Estoy de acuerdo que en el mundo ideal todos queremos contar con la bendición y el acuerdo de nuestros padres o familia de origen, pero cuando el desacuerdo es el resultado de posiciones intransigentes, cuyo fundamento puede ser el prejuicio o una moral rígida, quizá malentendida, usted frente esto debe cuestionarse qué hacer:
    1. ¿Le parece valido que otros escriban el guión de vida?
    2. ¿Si usted ve que su relación vale la pena, va a dejarla tan solo por que la forma de ver el mundo de sus padres difiere de la suya?
    3. Usted no es una adolescente, es una mujer, si usted no toma decisiones, cuidado y se queda sin el santo y sin la limosna.
  4. Al seguir su camino como adulta usted no hace nada malo, aún cuando ellos no lo aprueben, sobre todo si la relación que tiene vale la pena:
    1. Creo que vivir en función de los demás es un error.
    2. Creo que usted debe pensar en su proyecto de crecimiento personal.
    3. Creo que debe considerar a su pareja porque en la adultez tener expectativas de relación con alguien que no es capaz de tomar decisiones por sí misma hace que el pronóstico relación sea delicado.
  5. Si su familia no está abierta a buscar soluciones entonces haga una terapia para usted:
    1. Creo que usted debe analizar los criterios de autonomía y autodeterminación.
    2. Seguir sus propios caminos, seguir sus sueños no necesariamente tienen que implicar entrar en conflicto con su familia, pero paralizar su vida por complacerlos podría ser tierra fértil para la frustración y la tristeza.
  6. Usted elige, no actúe desde el capricho, la impulsividad, o la culpa, si usted cree que su proyecto de vida tiene sentido y fundamento entonces defiéndelo, con el tiempo las cosas se acomodan.

 

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