“La vida me quitó al amor de mi vida”

“Hola Lizeth, le escribo porque me siento devastada. Yo tenía un noviazgo precioso de cuatro años,  nos íbamos a casar, compramos casa y para este sábado 10 de diciembre sería nuestra boda. Tristemente él se enfermó, no lo sabíamos, desarrolló un cáncer,  todo fue tan rápido, y lo peor perdí al hombre que amaba. Esto me ha golpeado tanto que me tiene sin ganas de vivir y hasta renuncié a mi trabajo. Yo sólo quisiera estar con él, lo he pensado seriamente, no vivir más, pero sé que no es lo correcto, solo que siento que no tengo fuerzas para vivir”. 

El Dr. Rafael Ramos, Director del CEDHI, aconseja:

Estimada amiga hay momentos en que las palabras,  lo que uno pueda decir es muy poco para reparar una situación tan difícil cómo esta. Hace cinco años yo también perdí a mi hija, fue muy duro, ese sentimiento de querer desaparecer va y viene, como psicólogo y como persona, sé que esta carga no se puede llevar sola. Hay que tomarse de la mano de Dios, hay que abrir el corazón en la familia, hay que tender la mano para enfrentar la pérdida, la tristeza, la depresión, todo lo que esto implica.

Te cuento que a partir de mis propias pérdidas he aprendido que uno puede caminar con el dolor, sin perder la esperanza. Uno puede ver la vida con nuevos ojos. Habrá momentos grises, oscuros, pero la vida es más que el dolor;  en algún momento esto se va acomodar  y usted volverá a ser una mujer más fuerte y valiente, pero tiene que buscar ayuda porque estas situaciones tienen la capacidad de minar todas nuestras fuerzas. Le aseguro que detrás del dolor siempre hay una vida esperándonos.

No podemos encerrarnos en nuestro dolor, en el círculo de nuestros pensamientos negativos, quedarnos ahí dándole vueltas a una vida que está herida, pero no acabada. Estoy seguro que en su interior hay fuerza para seguir, pero hay momentos en los que uno tiene que pedirle a otras personas que lo carguen para poder avanzar, hay que doblar las rodillas para volver a creer, se puede salir adelante.

Busque ayuda porque la vida sigue, aun cuando no tengamos todas las respuestas, aun cuando no entendamos todo lo que sucedió.  La vida sigue, ánimo. Espero en Dios que se pueda permitir buscar la ayuda profesional necesaria para volver a caminar con esperanza, en medio de esta dura prueba, que tiene el poder de abatirnos pero no tiene porque ser una experiencia en la cual se quede paralizada.

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