Sé fuerte, hija

Sé fuerte, hija. Si querés sobrevivir no lo necesitas. Si quieres vivir si.

Sé fuerte, hija, lo ocupas.  Si querés sobrevivir, no lo necesitas, pero si querés vivir, sí.

Sé fuerte para que pongás el pecho cuando vengan las balas del desamor y te quieran tumbar.  Cuando por delante te den la bienvenida y por detrás te despidan.  Cuando necesités que te abracen y los que lo harían estén lejos.

Sé fuerte mi amor que con tu fuerza podrás vencer las batallas, pero aún más, podrás sostenerte en las batallas perdidas.  Los vencedores tienen amigos de turno, los fracasados se tienen a sí mismos, por eso vale tanto ese tiempo de oscuridad con agonizantes rayos de luz.

Sé fuerte vida mía, que no siempre habrá en el teléfono quién te diga cuánto vales. Esas son palabras que debés guardarte para vos misma y tu espejo, pase lo que pase.

Sé fuerte mi corazón, que a veces tendrás ganas de latir más lento, de cubrirte con la capa invisible y de estar al borde del grito de renuncia. Entonces, te tendrás vos abrazada a vos, dándote ánimo y diciéndote que todo pasa.

Sé fuerte, que lo ocupas para llorar ríos y para reír a mares.  Para defender lo tuyo, lo que crees, lo que querés, lo que has construido y lo que decidás destruir.

Sé fuerte, que sos hija de un Rey Todopoderoso que te hizo a su imagen y semejanza.

Sé fuerte, que sólo amando pelees tus guerras, amándote con fuerza invencible.

Sé fuerte.  Te lo digo amor, porque tu mamá también lo ha sido.  Si querés sobrevivir, no lo necesitas, pero si querés vivir, sí.

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