El valor de la vida

Esto ocurrió en Banasol de Matina esta semana, el lunes. Yo me imagino que la potencia del agua era parecida a la decidida fuerza de un bebé queriendo salir del vientre de su madre.   El agua que presiona al dique y el dique que se rompe. Todos tenían que salir de sus casas, pero ya, no después, ya!  Así que la gente colgando de un alambre pasaba de lado a lado.  De este lado el agua, la inundación, la muerte; de aquél, respirar y seguir adelante, sin nada, pero vivos. Pero cómo hacer con este bebé de 3 meses de nacido, y ¿si se le cae a la madre?.  Y entra en acción ese llamado imparable, ese grito enorme de la vida y esta vecina Rosa Emilia Villata decide hacer en segundos, lo que le ordenó el corazón.   “Saqué la ropa que llevaba en mi bolso, metí al bebé, lo acomodé y cerré el bolso. ” Lo subió en el alambre y lo mandó.  En este punto no me imagino a la madre; el agua aquí, en los pies, subiendo cada vez más y su hijo allá pendiendo de un hilo.  Nadie veía si había llegado el bolso con el bebé adentro. ¡Qué recorrido más eterno!.  La valienta, esa mujer animada, esa amiga que ocupa uno cuando hay mucho mucho miedo en el alma, sigue el relato porque oró de la forma en que lo hace el corazón angustiado que le habla a su Padre: “Señor: si el bebé es tuyo, llévatelo, y si es de nosotros déjalo”. Lluego de “mandar” al bebé en el bolso, cuenta :  “Yo estaba en una lloradera porque no veía el bolso y en eso me dicen: ‘!el bebé está aquí!'”.  Y se produce el milagro, el milagro de recobrar la esperanza.  La madre, Johanna Barboza, confiesa que ella no hubiera puesto a su bebé en ese hilo porque el terror la abrazó, pero esta vecina, sí.  A veces la palabra “Gracias” es tan pequeña y tan grande a la vez…

El valor de la vida es esto, un hilo, un alambre de solidaridad que nos conduce de la tragedia a la esperanza, en un recorrido que pareciera eterno pero que es tan corto como la palabra Gracias, tan poderoso como la solidaridad y tan corto, tan corto, como el tiempo que duró esta mujer en decidir que su vida tendría un propósito maravilloso e inolvidable.

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